MI LUCHA ANTICASTRISTA Y CONTRA EL COMUNISMO

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miércoles, 11 de diciembre de 2013

CAMINOS Y METODOS PARA LIBERAR NUESTRA ISLA BONITA.

Por Carlos Jaime Cabrera 
San Carlos, Costa Rica- La nación cubana en la diáspora, desgastada y casi amansada, ha caminado más de medio siglo sin encontrar siquiera un gramo de compasión para con su propia desgracia, sin conciencias ni  rumbo. Ha trazado una línea zigzagueante en el sendero de la libertad,  cual borracho al salir el sol que no puede encontrar el camino de regreso a casa entre la maraña de callejuelas de su empobrecido barrio. La trayectoria de la diáspora definitivamente dista mucho de ser derecha y en dirección aceptada.
Los cubanos, somos un pueblo que miramos con lástima la desgracia de los que quedaron atrás, en la isla que abandonamos. Nos pasan los días sin hacer nada por remediar las causas que provocan este mal  y a la vez nos convertimos en un pueblo de exitosos desterrados pero frustrados cuando de Patria  se trata.
Carecemos de métodos de alguna clase para luchar desde fuera por recuperar la libertad que nos fue arrebatada en una nación de la cual fuimos expulsados como parásitos que estorbábamos a los intereses de quienes llegaron para quedarse y se adueñaron de lo que, a todos, nos pertenece por derecho propio.
   El mundo libre, el poder económico y en fin, el poder mundial no nos toma en cuenta ni para bien ni para mal. Somos un pueblo similar al  cero a la izquierda del punto. Un pueblo que no inspira, que no preocupa, pues no somos capaces de provocar el más leve sentimiento de temor a nadie y mucho menos a los hermanos Castros y Familia. Ellos desde el poder se encargaron de aniquilarnos como diáspora y lo han logrado, porque dos o tres voces disonantes  y verticales, entre ellos la mía, no son suficientes para  sepultar al Monstruo de las Mil leguas.    No provocamos la más mínima reacción de interés de nadie para reaccionar en sentido de la normalización de ese estatus de pueblo normal al que tenemos derecho.
No me cansaré de insistir en que los métodos son definitivos. Cambiar los métodos, hacernos notar, demostrarles a la dictadura que desgobierna en nuestra isla que la nación en la diáspora existe y que ya basta de servir únicamente para enviarles más de dos mil millones de dólares anuales para que aquel engendro se mantenga. Ese sería el primer paso, demostrar que para que sepan que existimos no es necesario que se valgan del esfuerzo del exilio para que los tiranos subsistan.
   Comenzar a actuar:
  1.  Exigir en cada organismo internacional que cese la dictadura,
  2. Luchar por una republica normal, sin una banda de mafiosos asesinos que controlen los destinos de todo un pueblo,
  3. Exigir que  los políticos locales de las comunidades en el destierro no puedan usar el tema de Cuba para sus ambiciones politiqueras de asenso en el país de residencia,
  4. Desechar o ponerle fin a la llamada lucha pacífica ,organizar un comité que represente a los que de verdad queremos una patria nueva, Sin negociar ni con cuba ni con gobiernos benefactores de comunidades de exiliados,
  5. Rechazar subsidios de gobiernos para proyectos que lo que hacen es darles un pretexto a las organizaciones patrióticas para lucrar y decir que hacen y justificar un falso patriotismo mandándole un mensaje erróneo al pueblo dentro de la isla.
 Debemos hacerles saber al mundo y a los países que albergan comunidades de desterrados cubanos que no tienen derecho alguno de prohibirnos luchar por la emancipación de nuestra patria. Nos asiste el derecho universalmente reconocido que como pueblo en la diáspora se nos tiene que escuchar y apoyar en la eliminación de las injusticias de las que somos víctimas por los gobiernos que nos acogen como refugiados.
Si los gobiernos no nos ayudan  a eliminar las causales  que ocasionaron nuestro éxodo desde hace más de medio siglo, estas no desaparecerán jamás. Somos habitantes de este planeta y que por lo tanto de no tener otra opción nuestra nación en el destierro se verá en la necesidad de explorar otros rumbos para que nuestra situación como pueblo se normalice.
   Métodos nuevos traerán resultados nuevos. No podemos seguir permitiendo que gobiernos ajenos a la realidad de nuestra nación desterrada siga controlando los caminos de la causa cubana. Nadie por fuerte o poderoso que sea, ni nación ni organización internacional alguna nos puede condicionar el método de lucha que queremos o necesitamos usar para liberar a nuestro país y mucho menos a cambio de migajas y ayuda de hospitalidad y estatus migratorio preferencial.
Esto es un asunto de dignidad. Si no somos capaces de liberarnos de las cadenas del destierro, jamás seremos capaces de emprender el camino correcto de lucha para ayudar a liberar a nuestra isla bonita. La Historia una vez más nos dará la razón.  Solo los mambises, a fuerza de machete y caballo  fueron los únicos que lograron un cambio real: Liberar a Cuba de un Yugo Colonial como el español. Los demás  solo han sido palabras baratas. 

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